Un día como hoy de 1984, Michael Jackson se sometió a una extensa cirugía para reparar las quemaduras que sufrió en enero de ese año, mientras grababa un comercial para Pepsi con abundantes efectos pirotécnicos.
El grave daño en su cara es citado como el punto clave en su adicción a los calmantes y a la cirugía estética, que marcarían el resto de su vida.