La prueba consistió en recabar datos sobre la salud y estilo de vida de cada voluntario, luego se hizo ejercicios de memoria y aprendizaje como nombrar la mayor cantidad de animales que conozcan en un minuto y aprender palabras nuevas, esta prueba se repitió 4 y 8 años después.
Los resultados fueron determinantes, los fumadores fueron los peor evaluados. El doctor Alex Dregan, que participó en la investigación comentó “Hemos identificado un número de factores de riesgo que podrían estar asociados con el deterioro cognitivo acelerado, todos los cuales pueden modificarse”.
Los especialistas hacen un llamado a dejar de lado la vida sedentaria, los malos hábitos alimenticios y el cigarrillo. Los voluntarios que llevaban estilos de vida más saludable, obtuvieron un menor deterioro cognitivo a través de los años.